Con la pandemia del COVID-19 se multiplicaron los gestos solidarios en todo el país.
Angélica y Leticia, vecinas del barrio Plácido Ellauri, pensaron en empezar a cocinar para atender a las necesidades de los niños y adultos mayores del barrio. Cada sábado reparten en el entorno de cien viandas. Evidentemente, es difícil mantener una propuesta así sin ayuda.
Por nuestro lado, existía la inquietud de realizar algo más para nuestro barrio y alrededores. Ya veníamos trabajando en el barrio en coordinación con el servicio de extensión de la Universidad Católica. De la unión de estas inquietudes surgió la posibilidad de sostener esta iniciativa, que se fue enriqueciendo con nuevos aportes. Mientras nosotros nos encargamos de canalizar las donaciones de alimentos, gente amiga acercó al barrio otras cosas, como elementos de higiene, alcohol en gel, tapabocas, ropa, también libros para los niños. Por su parte, estudiantes de la Universidad Católica diseñaron estrategias para acompañar a los niños en el desafío de la educación a distancia.
Es muy gratificante acompañar cada sábado a este grupo de vecinas y vecinos que saben pensar en lo que necesita el otro.

